Resulta que el proyecto ceibal está en offside. Escuché gente que critica el gasto en función de “la porquería que les dieron, una máquina de juguete que no sirve para nada etc etc”. Escuché gente diciendo que está mal pensado, mal implementado, que fue una decisión en caliente, etc. No quiero ni preguntarle a google a ver qué mas dicen los escépticos porque ando con la presión alta.
Pero tienen razón.
Meterse en esas discusiones es meterse en camisa de once varas (véase “eleven straws t-shirts in latin american societies” disponible en amazon). La gente que dice estas cosas, generalmente jamás vio una XO en su vida, son gente que no les importa tanto lo que está sucediendo con los niños y ponen por encima sus ideales políticos, o simplemente no son muy iluminados en el ámbito informático. Y si lo son, como mi profesor de taller, el problema es que son unos imbéciles.

Un aceibalado
Sin embargo aclaro, cuando digo que tienen razón me refiero a que la computadora no es una gran computadora, dificilmente corra windows, no podés jugar counter strike (que sigue siendo muy popular aquí entre la gurisada), en fin, nadie la hubiese comprado por motus propio, por ser una porquería.
La respuesta es sencilla: eso no es el plan ceibal. Para corregir esa desastroza situación, Ud. debe pedirle a su diputado de confianza que apoye los siguientes proyectos:
- “Una laptop última generación para cada niño”
- “Un plan recambio/actualización para cada niño”
- “Una laptop capaz de jugar todos los demandantes y violentos jueguitos que mantienen callado al rompehuevos de mi hijo para cada niño”
- “Una laptop que pueda hacer tantas cosas que arruine la educación y colabore con la dispersión atencional para cada niño”

Antes, si estabas sentado contra una pared, estabas muerto del pedo.
Solo así podrá Ud acceder gratuitamente a la computadora que su hijo merece. Mientras tanto aclaremos que su hijo no se merece nada, sino que la infancia en general y una posible reforma educativa desde la ideología adaptada al tiempo en que vivimos, es a quienes está dedicado este plan.
Y cada dia que pasa, cada cosa que me entero y cada vez que los veo en la calle con las XO, lamento no estar en los zapatos de esos niños. Me perfilé por la informática cerca de mis 9 años y prontamente (a los 12) y sin educador alguno, rebasaba el temario de los cursos de informática todo el ciclo básico. Cualquiera que me conozca sabe que a mis 16 ya era referente en asuntos informáticos (si, geek) y hasta consultor en seguridad. Y no pasa un día desde la instrumentación del ceibal, que no piense la cantidad absurda, obscena de conocimiento que tendría hoy, llegando a los 27 años, si me hubieran regalado una notebook verde a los 7.
Lucky bastards, a los 7 leíamos “Lala Lalo y Solo” como unos giles.